Un espacio personal de reflexión sobre la Historia y otras curiosidades.

miércoles, 19 de octubre de 2011

La Primera Guerra Carlista.

Durante los últimos años de la vida de Fernando VII, nace su única hija, Isabel de Borbón, fruto de la relación de éste con María Cristina de Borbón, su cuarta esposa.

Fernando VII.
Antes del nacimiento, y en previsión de que el recién nacido no fuera varón, el rey aprueba la llamada Pragmática Sanción (1830) en virtud de la cual se derrogaba la ley Sálica en el reino, vigente desde 1713.
Carlos María Isidro, hermano del rey, y hasta ese momento heredero al trono, se opone a ello, planteándose de este modo un problema sucesorio.
El conflicto no se hará esperar. Tras la muerte de Fernando VII y el  nombramiento de la Princesa de Asturias como sucesora, estalla el conflicto. El punto de inicio es el levantamiento de Talavera (2 de octubre de 1832), dando comienzo a una guerra civil que se prolongará durante siete años (1832-1839).

 Los bandos en litigio quedarán perfectamente definidos; Por un lado los Carlistas, defensores de los derechos al trono de Carlos María Isidro. Representaban el bando conservador y antiliberal, y abogaban por el Absolutismo.
Carlos María Isidro.
Aglutinan a los pequeños nobles rurales, el bajo clero y la mayor parte del campesinado del norte, que identificaba el Liberalismo con un aumento de los impuestos. Internacionalmente reciben el apoyo de Austria, Prusia, Rusia, Nápoles y los Estados Pontificios. Se hacen fuertes en el País Vasco, Galicia, Navarra, Aragón, Cataluña y determinadas regiones de Castilla-León, aunque no controlarán las grandes ciudades.
Su programa ideológico podía resumirse en la frase "Dios, Patria, Fueros, Rey", defendiendo unos ideales basados en la oposición a las reformas liberales, la defensa de la Monarquía Absoluta y del tradicionalismo católico así como de los fueros vascos y navarros, amenazados por las reformas de los liberales.
Por otro lado el bando isabelino o  también denominado cristino, pues ante la minoría de edad de la nueva monarca, su madre, asume la regencia.
Aquí encontramos a la alta jerarquía del ejército y de la Iglesia, además de la burguesía y trabajadores urbanos. Los liberales aqui adscritos, verán en la figura de Isabel II la oportunidad de triunfo de sus ideales.
Internacionalmente, y como no podía ser de otra manera, serán apoyados por Francia, Inglaterra y Portugal.
Controlan la mayor parte del país; el centro-sur y las grandes capitales del norte de España. Bilbao, Barcelona o Pamplona se mantendrán fieles a los cristinos.

Desde el punto de vista bélico, la guerra se va a desarrollar en tres fases:
- 1832-1835. Los carlistas, dirigidos por Zumalacárregui, logran imponerse en el mundo rural del norte, aunque sin apoderarse de ninguna ciudad importante. Conscientes de su inferioridad, se deciden por una guerra de guerrillas, lo que les permite tomar la iniciativa frente al desorganizado ejército cristino.
Zumalacárregui logra conformar un ejército, siendo obligado a asediar Bilbao, donde morirá tras ser herido mortalmente.
- 1835-1837. El general Espartero asume el mando del ejército cristino, logrando levantar el segundo asedio de Bilbao (1836). Los carlistas intentan atacar a los liberales por varios frentes. En este sentido tiene lugar la Expedición Real. Al mando de su ejército estuvo el mismo Carlos María Isidro. Partiendo de Estella se dirige a Cataluña sumando una serie de victorias. De ahí se encamina a Madrid, siendo derrotado en Aranzueque.
A partir de este momento, y frustado un intento de acuerdo con Maria Cristina, la Expedición Real comienza el repliegue.
- 1837-1839. Los carlistas se escinden entre moderados y apostólicos (extremistas). El Pretendiente entrega la dirección al moderado Maroto, sufriendo una serie de derrotas consecutivas (Ramales, Villarreal y Arlabán) que supondrán el principio del fin de la guerra.


El conflicto tendrá su epílogo en el llamado "abrazo de Vergara", donde los generales Espartero y Maroto sellaron la paz. En Cataluña y Aragón la guerra seguirá latente hasta 1840.
En el convenio, liberales y absolutistas, acordaron mantener los fueros vascos-navarros e integrar a la oficialidad carlista en el ejército liberal. Carlos María Isidro se exiliará en Francia.
La primera Guerra Carlista tuvo como consecuencia la consolidación del liberalismo en España, aunque con el pago de un enorme tributo, la muerte de más de 300.000 personas.



2 comentarios:

Luis Antonio Santana dijo...

Estuve profundizando un poco en este tema Miguel, (para mi ignorancia tan solo tenía referencias, una pena siendo una parte tan interesante de la historia de España), para uno de mis relatos y tu post termina de de informarme.

Me tomo la licencia de enviarte el Link de la historia Miguel por si quieres echarle un vistazo.

Incrustar a los Liberales en un microrelato steampunk tiene su miga,ya me contarás.

El relato es : Último recurso

http://escritosblogcastillosenelaire21.blogspot.com/2011/06/i-concurso-de-microrrelatos-steampunk.html

Saludos y felicitaciones por tu estupendo Blog.

Miguel Ángel Gandul Rubianes dijo...

Luis, gracias por tus halagos, no se merecen. Y por supuesto que me daré una vuelta por tu relato, seguro que lo disfruto. Saludos.