Un espacio personal de reflexión sobre la Historia y otras curiosidades.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Las islas británicas, desde el dominio romano hasta Hasting.


Origen de los pueblos invasores.
Dentro del proceso de invasiones que sufre el Imperio Romano se enmarca la llegada de distintos pueblos bárbaros a las islas británicas. Serán fundamentalmente Yutos, anglos y sajones. Estos pueblos, al igual que los francos, tienen su núcleo original en el área de Jutlandia y Escandinavia, desde donde inician un proceso de emigración hacia occidente penetrando en los dominios romanos.
La presencia romana en las islas se remonta a tiempos de Julio César (54 a.c.), aunque no fue hasta el año 43 d.c. cuando Claudio toma Britania en nombre de Roma y las convierte en provincia del Imperio.
Hacia mediados del siglo V se constata la llegada de los citados pueblos bárbaros a Britania, provincia que ya había sido prácticamente abandonada por Roma al retirar sus legiones y ocuparlas en la defensa contra las numerosas penetraciones bárbaras que se estaban produciendo.

Los siete estados constituidos (Heptarquía).
Los pueblos invasores fundarán siete estados: Kent (yutos), Northumbria, Mercia y Anglia (Anglos) y Essex, Wessex y Sussex (sajones).
Seguirán a partir de aquí unos años oscuros donde la información es realmente escasa, lo que ha dado alas a la imaginación y donde se sitúan las conocidas leyendas artúricas
Sí es verdad que se produjeron enfrentamientos entre estos estados en pugna por alcanzar la hegemonía en las islas. Será el rey sajón Egberto de Wessex (802-839) quien logre unificar bajo su soberanía a los reinos anglos.




Dominio danés en las islas británicas.
Los normandos comenzaron sus invasiones en el año 793 cuando saquean el monasterio de Lindisfarne (al norte de las islas), lo que tendrá su continuación a mediados del siglo IX con el comienzo de la conquista vikinga de las islas partiendo de Londres. Mientras, al norte del Támesis, serán los daneses los que dominen el territorio.
En el año 871, Alfredo el Grande se convierte en rey de Wesses. Éste iniciara una política expansiva que le llevará a derrotar a los daneses en Edington (878) y tomar Londres (885). Su nieto Etelstano (924-939) logra derrotar de nuevo a los daneses en Brunanburh, y establece relaciones diplomáticas con los francos.
Edgardo (959-975) se hace coronar rey por el arzobispo de Canterbury (973), gobernando sobre toda Inglaterra. Esto no podrá evitar una nueva invasión danesa de las islas, la cual culmina en el año 1013 bajo el reinado de Etelredo (978-1016), a pesar de que éste intenta evitar la invasión mediante el pago de tributos.
Canuto el Grande (1016-1035) es elegido rey en Londres y tras la muerte de su hermano Haraldo ocupa también el trono de Dinamarca (1019). Este será el punto de partida para la creación de un gran imperio que culmina con la conquista de Noruega en 1028. Knut (o Canuto) se casa con la viuda de Etelredo y se convierte al cristianismo. A su muerte se sucederán disputas por el poder que catapultarán al trono a Haroldo, hijo bastardo de Knut. A este le sucederá Eduardo el Confesor (1042-1066), hijo de Etelredo, organiza una administración que será controlada por normandos, lo que provocará disputas con los anglosajones, encabezados por el conde Godwin de Essex.
Tras la muerte de Eduardo accede al trono Haraldo II, hijo del conde Godwin, quien a pesar de derrotar a los noruegos en Stanfordbridge, cae ante el duque Guillermo de Normandía, apodado el Conquistador, en Hasting (1066), batalla en la que muere el propio soberano y con la que se inicia una nueva etapa en la historia de las islas británicas.

No hay comentarios: