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domingo, 9 de junio de 2013

La Ilustración o cómo la razón se adueñó del mundo.

El siglo XVIII va a quedar definido por la aparición de una nueva forma de pensamiento cuyas ideas básicas se sustentarán sobre los principios de la razón y la libertad del ser humano, ideas que darán lugar a importantes cambios políticos, sociales y económicos.
Bajo el prisma de los pensadores de esta época, su tiempo es el de la luz (razón), gracias a la cual el hombre saldrá del periodo de tinieblas en el que se encuentra. Por ello se ha denominado al siglo XVIII como "el siglo de las luces".
Este movimiento, filosófico y científico en lo más profundo, se caracteriza en esencia por una serie de cuestiones:
- Predominio de la razón como criterio de verdad frente a la tradición y la superstición propia de la sociedad dieciochesca. La razón, única fuente del saber, es la forma de alcanzar la felicidad que es el fin que guía la vida de los hombres.
- Es un pensamiento muy crítico, sobre todo con los fundamentos pasados. La crítica será el elemento de censura contra todo aquello que se oponga a la razón.
- En el plano político, y de forma generalizada, de defiende la independencia del poder civil frente al religioso, dibujando una sociedad eminentemente laica. Aún así se defiende la libertad religiosa como ejemplo de tolerancia y pluralidad de ideas.
- Los pensadores ilustrados presentan un enorme interés por la economía y el progreso material, formas humanas de alcanzar la felicidad.
- La educación se va a convertir en el principal vehículo de difusión de la razón y base del progreso social.
- También existirá entre los ilustrados un gran interés por las ciencias experimentales y por el sentido práctico de sus avances, pues estos propiciarán el progreso del hombre que los llevará a dominar y transformar el mundo.
- Es un pensamiento antropocéntrico, confiado en las virtudes del hombre.

El origen de la Ilustración hay que buscarlo en Inglaterra en el periodo que transcurre entre 1680 y 1730. Fue, por lo tanto, un movimiento europeo.
Desde aquí se irá extendiendo por su entorno hasta que a mediados del siglo XVIII estas ideas estén presentes en todo el viejo continente. A partir de este momento será Francia la que tome el testigo enarbolando la bandera de la razón y convirtiéndose en el difusor de todo este nuevo pensamiento.
Los monarcas absolutos, conscientes de las consecuencias de este nueva ideario, intentan adaptarse a esta nueva realidad, dando lugar a lo que se conoce como reformismo ilustrado y que tendrá como máxima la celebre frase de "todo para el pueblo pero sin el pueblo".


Hecho el repaso a las características generales de la Ilustración, es oportuno realizar un recorrido por sus principales pensadores y cuáles eran sus ideas.

John Locke (1632-1704).
John Locke (1632-1704), filósofo inglés, es considerado el precedente del pensamiento político ilustrado. Su pensamiento, basado en los principios de igualdad y libertad, ejercerá una gran influencia en otros pensadores posteriores. Sus dos principales obras son "Ensayo sobre el conocimiento humano"(1690) y "Dos tratados sobre el gobierno civil"(1690).
Criticó el Absolutismo monárquico, defendiendo el derecho de rebelión contra los tiranos. Fue un firme defensor de la división de poderes, entendiendo que unos debían realizar las leyes (Poder Legislativo) y otros gobernar (Poder Ejecutivo), pero siempre sometido a esas leyes.
Consideraba que todos los hombres son libres e iguales por naturaleza y que era necesario un pacto para mantener esos principios. Este pacto permitiría al ser humano pasar del estado de naturaleza a la sociedad civil, es decir, a la vida en comunidad. También defiende la libertad de pensamiento y de creencias.

Montesquieu (1689-1755)
El Barón de Montesquieu (1689-1755), noble de origen inglés, va a concretar la idea de la división de poderes. Esta división va a constituir una forma de evitar el abuso de poder por parte de los gobiernos y modo de garantizar la libertad de los ciudadanos. En este sentido se manifiesta fervoroso defensor del sistema inglés donde nos encontramos un Parlamento, donde estaban representados los diferentes grupos sociales y encargados del poder legislativo, un poder ejecutivo en manos del monarca y un poder judicial independiente. Todo ello lo defiende en la que fue su mas importante obra "El espíritu de las leyes"(1748). Montesquieu también va a distinguir tres tipos de gobierno: la Repúbluca, la Monarquía y el gobierno despótico, al que criticó vivamente al no existir en él leyes ni reglas y basarse en el terror.

Voltaire (1694-1778).
Voltaire (1694-1778) fue otro de los grandes pensadores de la Ilustración. Fue un enemigo de la intolerancia y el fanatismo religioso, lo que sirvió para que la Iglesia Católica condenara sus obras. Entre ellas destacan "Tratado sobre la tolerancia"(1763) o "Diccionario filosófico"(1764), obras en las que defiende radicalmente el poder de la razón.
Defendió el sistema parlamentario inglés al que consideró muy superior al francés, pues suponía un freno al poder ilimitado de los reyes. Gran defensor de los derechos de los ciudadanos y de la libertad de pensamiento consideraba, sin embargo, que las clases populares debían ser excluidas de la enseñanza.


Rousseau (1712-1778).
Jean-Jaques Rousseau (1712-1778) fue el autor de la obra más destacada de la Ilustración, "El Contrato Social" (1762). Considera a la sociedad como corrupta, dominada por el ansia de riqueza y por la injusticia. Piensa que el hombre es bueno por naturaleza, pero es la sociedad la que lo corrompe. Por ello es necesario que los hombres establezcan unas leyes que regulen la convivencia social, cediendo su soberanía a un poder superior representado por el gobierno y sus instituciones. Esto se realiza mediante un contrato donde se recogen los derechos y deberes de los ciudadanos. Estos organismos deben gobernar por el bien común y en caso contrario las personas pueden rebelarse contra él. Considera a la República como la mejor forma de gobierno y defiende una estructura democrática del poder donde el pueblo es el depositario de la soberanía.


El hombre ilustrado va a sentir la necesidad de transmitir todos sus conocimientos. Esto unido a la existencia en Francia de un grupo destacado de pensadores con una importante actitud crítica y una gran vocación pedagógica va a dar lugar a la edición de la "Enciclopedia" o "Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios", cuyo primer volumen se edita en 1751. Se trata de una gran obra que intenta recoger y divulgar el saber de la época.
Sus directores fueron D'Alembert (1717-1783), matemático, y Diderot (1713-1755), filósofo,que tendrán como inspiración a los grandes pensadores del siglo anterior (Newton, Bacon, Locke...). En 1772 se publicó su vigésimo octavo volumen y en 1780 seis suplementos más. En ella colaboraron los pensadores más destacados de la Francia ilustrada. Traducida a varios idiomas fue la primera de las grandes enciclopedias que contribuyó a erradicar las formas de pensamiento anteriores.

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