Un espacio personal de reflexión sobre la Historia y otras curiosidades.

domingo, 5 de mayo de 2013

La Segunda República Española.

Alegoría sobre la II República.
La Segunda República representa uno de los momentos más importantes de la Historia de España, pues supuso un intento por democratizar y modernizar un país que se había quedado muy atrás respecto a otros países de su entorno. Pero este hecho adquiere una mayor importancia, ya que esto sucede en un periodo general de crisis económica (recuerden el Crack del 29 y sus efectos en Europa) e ideológica, donde afloran los regímenes totalitarios que se presentan como alternativa a las democracias. En un momento poco propicio, España apostará por una profundización en las libertades, aunque esto no será nada fácil.
Pero primero tendríamos que comenzar hablando de la monarquía española, una monarquía representada por la figura de Alfonso XIII y que atravesaba momentos de cierto desprestigio, algo que se venía fraguando desde hacía tiempo, y es que el apoyo decidido del soberano al golpe de estado de Primo de Rivera en 1923 hizo que determinados sectores sociales y políticos retiraran su apoyo a la institución.
La dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930, al que el rey le retira su apoyo, le siguió el desafortunado gobierno de Berenguer (periodo conocido como la dictablanda) y posteriormente del Almirante Aznar (febrero de 1931), gobiernos que no hicieron sino empeorar las cosas.
Este contexto político se complicó aún más en agosto de 1930 con el llamado Pacto de San Sebastián, cuando los principales partidos antimonárquicos (republicanos y socialistas) se reunen en la citada ciudad y acuerdan llevar a cabo determinadas acciones que tendrán como objetivo acabar con la monarquía. Este acuerdo tendrá una concreción violenta en la sublevación militar de Jaca, levantamiento en nombre de la República que fracasa y los militares implicados fusilados.
El gobierno del Almirante Aznar, en un intento por volver a la normalidad constitucional, plantea tanto elecciones municipales como generales. El 12 de abril de 1931 tuvieron lugar las municipales, donde la participación fue bastante elevada. El triunfo de las candidaturas republicano-socialistas en las grandes capitales y en los centros industriales fue rotundo. Dos claros ejemplos los tenemos en las dos principales capitales del país; en Madrid, la coalición republicana obtuvo el triple de votos que en las últimas elecciones; en Barcelona, los votos se multiplicaron por cuatro.

Celebración en Valencia de la II República.
El 14 de abril los concejales del ayuntamiento de Eibar (Guipúzcoa) proclaman la República, ejemplo que seguirán otras ciudades como Valencia, Barcelona o Sevilla. Paralelamente, y de forma pacífica, una gran cantidad de ciudadanos inundarán las calles de las grandes ciudades para celebrarlo.
Esta compleja situación fue definitiva para que el monarca decidiera abandonar el país, sin renunciar a sus derechos dinásticos, y marchar a su exilio.

 
Alcalá Zamora (187-1948).
Mientras, en Madrid, los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián constituirán un gobierno provisional y proclaman la Segunda República en España. Al frente se coloca como presidente el cordobés Niceto Alcalá Zamora. En este primer gobierno estarán representado tanto republicanos como socialistas, además de nacionalistas gallegos y catalanes, quedando fuera del mismo los monárquicos (lógicamente), comunistas, anarquistas y nacionalistas vascos.
Entre las primeras decisiones que toma este primer gobierno estuvo la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes, las cuales tendrán previsto celebrarse el 28 de junio.
Entre tanto llevará a cabo las primeras medidas de urgencias entre la que se encontró una amnistía general para los presos políticos, la proclamación de libertades políticas y sindicales o el nombramiento de altos cargos en la administración.
Todas estas primeras medidas, junto con las promesas de cambio del nuevo sistema, le otorgaron un importante respaldo social al régimen, aunque no faltaron los sectores críticos. Entre estos últimos se encontraban los grandes propietarios agrícolas, parte del ejército o la Iglesia, encabezada por el cardenal Segura, muy crítico con la República y más tras los movimientos anticlericales que se sucedieron en las calles españolas.
Así llegamos al 28 de junio. Tienen lugar las elecciones generales donde se alcanza una alta participación que supera el 70% y donde la victoria recayó sobre la coalición republicano-socialista, quienes obtuvieron 250 diputados sobre los 464 que formaban las Cortes.
La mayor labor legislativa de este periodo fue, sin duda, la elaboración y promulgación de una nueva Constitución, poniendo punto y final a la que ha sido la más longeva de nuestras cartas magnas, la Constitución de 1876.

 La Constitución republicana de 1931 fue muy avanzada para su época con un marcado carácter progresista y democrático. En ella se define a España como una república y se establece al pueblo como soberano, emanando todos los poderes de él mismo.
Se asegura la división de poderes, con un legislativo representado por unas cortes unicamerales. El poder ejecutivo recae en el gobierno y el judicial en jueces independientes.
Se establece la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, además del derecho a la educación y al trabajo, lo que deja patente su marcado carácter social.
El voto se establece para todos aquellos ciudadanos mayores de 23 años y se concede por primera vez en España el voto a las mujeres. Además se afirma a España como un país laico, sin ninguna religión oficial.
La Constitución fue aprobada por una amplia mayoría, aunque tras importantes debates, lo que dejó en evidencia las profundas diferencias entre la izquierda y la derecha, sobre todo, en cuestiones religiosas.

Extracto de la Constitución republicana de 1931.

No hay comentarios: