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lunes, 7 de noviembre de 2011

La densidad de población en España.

La distribución espacial de la población española es el resultado de varios factores: por un lado hay que acudir a razones históricas, que más tarde abordaremos, condicionantes físicos del espacio, y al importantísimo proceso de urbanización que sufre el país, con una fase máxima entre 1950 y 1975, que va a acentuar los desequilibrios existentes.
Pero antes de entrar en harina, habría que comenzar por definir el concepto densidad de población, que aunque simple, no todo el mundo tiene claro. Podríamos decir que es la relación existente entre el total de individuos de una población y la extensión (superficie) del territorio donde viven, expresado en habitantes por kilómetro cuadrado (hab/km2).

Densidad de población en España.

La densidad poblacional de España es de 92 hab/km2, muy cerca de la media europea (115 hab/km2). Sin embargo este valor medio esconde claros desequilibrios espaciales entre áreas densamente pobladas y otras prácticamente despobladas. Ésta es una de las características de la densidad de población en España y es que existe un gran contraste entre las regiones costeras, que presentan densidades más elevadas, y las del interior, claramente menos pobladas.
Las grandes concentraciones de la periferia se localizan en las rías gallegas (Vigo, Santiago, A Coruña), litoral astur-cántabro (Oviedo, Gijón, Santander), costa del País Vasco (Bilbao, San Sebastián), litoral catalán, costa levantina (Valencia, Elche, Alicante, Murcia), Costa del Sol, Golfo de Cádiz (Cádiz-Jerez) y el Valle del Guadalquivir (Sevilla, Córdoba).
Esto contrasta con el vacío existente en el interior, donde sólo resaltan Madrid, la capital del reino, y ciertos enclaves urbanos, como Zaragoza, Valladolid, León, Salamanca o Albacete. En el resto del territorio interior, áreas castellano-leonesas, castellano-manchegas, y gran parte de Extremadura o Aragón, las densidades son bajísimas, oscilando entre los 5 y 10 hab/km2. Escasas densidades se registran además en las zonas montañosas, situándose por debajo de 5 hab/km2 en el Pirineo, Sistema Ibérico, Sierra Morena o Sistema Central.
Como apuntamos al principio la explicación a este desequilibrio centro-periferia hay que buscarla en cuestiones históricas.
Todo tiene su origen en la Edad Moderna, acrecentado en la actualidad. En el siglo XVI, las densidades más altas se registraban en el centro-norte peninsular. La crisis económica y demográfica del XVII, provocó movimientos migratorios hacia la periferia, de modo que en el siglo XVIII, la situación se había invertido.
En el siglo XIX se consolidó el desequilibrio: las regiones del interior siguieron perdiendo peso demográfico, mientras que la periferia y Madrid crecieron, gracias, sobre todo, al alto crecimiento natural y al desarrollo industrial (Madrid, País Vasco y Cataluña).
En el siglo XX estas diferencias se agudizan, sobre todo a partir de la década de los sesenta, durante la cual continuaron creciendo las regiones industriales (Madrid, País Vasco, Cataluña) y las áreas turísticas mediterráneas e insulares.

Densidad poblacional en España por provincias.


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